sábado, 7 de septiembre de 2019

La soledad del hombre

Pensaba en la soledad del hombre,
en su intento fallido por expresar universos con lenguajes mortales. Pensaba en la soledad del mundo al ver que al diccionario le faltan palabras,
a la vida le falta tiempo, a las voces les falta el silencio.
Que entre los amigos somos anónimos.
Pensaba en la soledad del hombre que miro a la luna y descubrió la belleza, y me pregunto si esa belleza se combino con la soledad, y crecieron en su pecho y poco a poco estallaron y de esa explocion nacio el arte, y de la desesperación por su obra incompleta corrió a contarlo, pero no había lenguaje que bastara, no había tampoco espectadores, nunca los hubo, y al darse cuenta, desolado se inventó un amigo. Y lo llamo dios. Y nadie nunca lo vio.
Pensaba en la soledad del hombre que mira a la luna desmoronarse, a la belleza inestable y cambiante,  y en su confusión invento al destino para tener a quien culpar cuando le faltan respuestas. Cuando tiene miedo.
Pensaba en la soledad del hombre que carga en su valija falsos amigos y falsos amantes que amenazan con irse sabiendo que ante la soledad de la mente, una bomba tiene menos poder que el desdén, sabiendo que si el amor hubiésemos sembrado, el adiós sería un suave viento, una brisa de cascada que se lleva esa soledad forzada de estar acompañados.


P. Sáenz

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