martes, 19 de junio de 2018

Del verbo saber

Tu no sabrás que estas palabras son para ti,
no te darás cuenta de que mi corazón las ha escrito.
Tu no sabes que cuando cierro mis ojos
es tu mirada la primera luz que reflejan mis parpados.
Es tu risa la que resopla la brisa del mar,
nunca sabrás lo mucho que te pienso.
La locura que en mi mente pintaste,
la caricia que en tu cuerpo dibuje,
que a cada paso mis pies sueñan con seguir tu camino,
que mi cama ahora sueña con no estar sola.
Tu no sentirás la magia de esperar el momento perfecto,
jamás te preguntaras cuanto tiempo dura lo eterno,
no te darás cuenta de lo que pasa por mi mente,
y no sabes que del movimiento de tus labios solo escucho melodías.
No sabras lo que es contar estrellas de día,
esperando solo el momento para pedir el deseo.
No sabras que por ti volvi a perderme entre letras,
que sabre esperar hasta otra vida si es que en esta no soy yo quien te hace sentir,
y que sabre esperar dos mas si en esta no logras verme.



P. Sáenz

viernes, 8 de junio de 2018

Un viajero de ti


Seré el extraño que te amo, un desvarío momentáneo, 
tu viajero en el tiempo que espera en otra vida por ti, 
peregrino en tus labios, efímero en tu piel, 
un forastero que te conoce de memoria.

Seré aquel extraño que esculpió de tus manías y malos hábitos su gran obra maestra,
cuyos susurros serian la banda sonora de tus fantasías.
Un extraño. Un sollozo que salio del frió murmullo de tus labios a un mundo tejido de silencios, 
uno en donde la luna brilla solo para recordarle que no estas ya para hablar de ella.

Y ahora, dime; ¿Quién será el pretexto de mi poesía, el autor de mis momentos de inspiración?, ¿Qué nueva ilusión inventare para empolvar con ella tu recuerdo?, 
¿Cuál será el abrazo que derrita el hielo que dejaste en mi vida, 
que me quema, que me perfora el corazón cada vez que respiro, 
maldita sea; el que me deja vivo.

sábado, 2 de junio de 2018

Perdida


Me miro al espejo sin mas razón que encontrarme,
Pero mis ojos no brillan, se han apagado, 
mi sonrisa surge con razones falsas que luego desaparecen entre olas de recuerdos que empapan mi rostro, 
y escribo en un viejo cuaderno historias de escaso relato, sin ufanos finales. 
Palabras banales que inspiran poemas que jamas nacerán.
Y en cada lunar encuentro una estrella, 
y un deseo más que se apaga cuando pienso en su nombre, 
y solo encuentro una pizca de arena más en la orilla de un mar sin vida, 
un cuerpo que vacío vaga por el mundo buscando hipotéticos motivos. 
Sigo un camino sin mapa.
Y en mi expresión busco razones, 
un motivo para continuar siendo pasajero en este tren cuyas vías no han descubierto destino, 
y bajo mis pies un sepulcro me persigue, 
desde cuyas rendijas puedo ver la silueta de un sueño mas que ha muerto.
La envoltura de un vacío que implora sentir la calidez de un abrazo sincero, 
oídos necios que desean con ansias escuchar un sonido certero, 
un halago disfrazado de una caricia, una caricia sin antifaz alguno.
Fallas esperando unos ojos en cuyo iris se refleje lo perfecto, 
y revoloteando perdidos, los pensamientos que esperan ansiosos el ser descubiertos. 
Y el miedo, aquel del que me deshago cada vez que intento creer, 
el que abraza mi cuerpo y me paraliza, 
el miedo que aguarda de nuevo fundido en el hielo, 
ansioso por desvanecerse en un motivo más para confiar.
Me miro al espejo, y espero tropezar con algo más que la nada.

Nieva

Se perdían mis palabras aquel día,
el viento que soplo toda la tarde,
frías tardes de invierno, vientos que queman la piel,
que se lleva las hojas de los restos del otoño,
que te ponen por manía sentirte solo.

Y hasta ese día, cada día anterior era lo mismo,
cada uno se volvía un conjunto de horas que se unían en mi contra,
y tal vez un poco, a nuestro favor.

Y de pronto el invierno termino en un día de nieve,
y miles de copos se tejían en tu cabello,
tu sonrisa desvistiéndose con la tormenta,
y mi alma que se vestia de tu calor,
entre tus brazos el invierno bailaba a mi favor.

Las situaciones me llevaron a la puerta de entrada,
y tus ojos reflejaban ya un tal vez,
y a centimetros del cielo no supimos que decir,
Y nieva, y escribimos el principio de la vida,
como dios dibujando cada cristal de hielo que alfombraba nuestros pies,
por un momento fuimos eternos.

Y nieva, y el tiempo se congela en tu mente y la mía,
y en las fotografías que estaban por llegar,
y la vida pone una pausa sobre tu cuerpo,
y las canciones y versos que sin saber hablaban de esto,
memorias que me recordaban para que respirar.

Y ahora que te encuentro el invierno con la nieve termino.
Y nieva, y a mediados del verano el invierno se ha vuelto infinito.