jueves, 11 de junio de 2020

Un tipo de olvido

Y el olvido del tiempo soplara sobre ti,
y en su brisa se llevara tus restos,
más de aquel que ama se olvida el propio olvido,
y de su despojos nacen las flores,
esas que sacrificaran su vida en busca de ver nacer un nuevo amor.


Y el verso más corto nacerá de mis cenizas,
puesto que hasta hoy no he logrado alcanzar uno que llene mi alma,
uno que permanezca reflejado en una sonrisa eterna,
bajo el recuerdo de aquel maravilloso embrujo.


Y va mi espíritu vacío, cuyo curso está fijado hacia tus manos,
aquellas manos que están posadas sobre otras caricias.
En mis fracasos estará el no haber dibujado en tu mente mi rostro cada amanecer,
ni grabar la más tierna caricia en tu piel.


Mi destino era tu esencia,
y sin embargo en tus labios me he perdido,
en el brillo de tus ojos naufrago,
más allá del empíreo al que pertenece tu voz,
más allá del placer en el que pudo perderse mi sensatez,
estrellándose contra la suave brisa de una quimérica caricia.


Y en mi mente quedara la incertidumbre
de no ver por completo tu fuego extinguirse,
más luce mejor la duda colgada sobre la pared,
que una falsa verdad destruida en el suelo.

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